El coloquio en el CUCSH estuvo muy interesante. Enrique Peñalosa: brillante, provocador, claro y con muchísimo qué enseñar a nuestra desinformada y lenta burocracia de gobierno en Jalisco. Mostró la estupidez de pensar que las políticas públicas siempre dejan al final, u olvidan, a la gente, a los peatones. Exactamente como ocurre por estos lados, plagados de "funcionarios públicos" inútiles, canallas y vulgares. La sesión contó con los comentarios, rápidos por el tiempo, de Mario del
Colectivo Ecologista Jalisco, y de Etienne, de
Ciudad para Todos. Todo magnífico.
El pelo en la sopa: la presencia inútil, ridícula, de último minuto de un gris funcionario del gobierno de Jalisco, de apellido Monraz y a quien le pusieron su sillita, su letrerito en la mesa, para que estuviera decorativamente sentadito, cuchicheando en el maldito teléfono todo el tiempo. Mala educación y patanería.
En todo caso, debió sentarse entre los escuchas para ver si columbraba alguna idea para su chamba. Al contrario, alguien le preguntó algo y abrió su ronco pecho para decir sin decir algo, para repetir lugares comunes y para confirmar que tenemos "servidores públicos" que ganan estupendos sueldos para aprender, planear y pensar cosas. En lugar de hacerlas. Como si no hubieran cientos de expertos que deberían estar trabajando en lugar de muchos parásitos del gobierno jalisciense. En suma: el pelo y la boñiga en la sopa.